Las Lagunas de La Mata y Torrevieja, dos lugares dignos de ser visitados.

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¡Hola a todos de nuevo! Esta vez queremos inaugurar la sección de las salinas con las magníficas Lagunas de La Mata y de Torrevieja. Estos parajes fueron declarados parque natural por la Generalitat Valenciana en el año 1989, aunque sus valores medioambientales ya fueron   mundialmente reconocidos desde el año 1972, mediante el convenio RAMSAR. Son ideales para hacer rutas de senderismo pudiendo disfrutar del aire puro y de la tranquilidad que nos brinda la naturaleza.

Ambas Lagunas conforman un área total de 3743 hectáreas y se sitúan en torno a los municipios de Guardamar del Segura, Los Montesinos, Rojales y Torrevieja. Una de las lagunas principales se encuentra en Torrevieja, con 1400 hectáreas con un eje mayor de 1500 metros. Además, es en esta Laguna donde se encuentra la explotación salinera torrevejense. La otra laguna la podemos descubrir en La Mata la cual se encuentra a 1,5 km al noroeste de la Laguna de Torrevieja y tiene alrededor de 700 hectáreas de superficie. Otro dato curioso es que las dos lagunas se encuentran separadas por El Chaparral, un anticlinal.

La flora autóctona está constituida, como es lógico, por especies que son capaces de resistir la alta salinidad de las aguas y se agrupan en los alrededores de las lagunas ya que la presencia de plantas acuáticas es prácticamente nula, a excepción, de la Dunaliella salina, un alga que provoca el color rojizo de sus aguas y que lo hace tan característico. Los grupos de especies más comunes, en este paraje, que nos podemos encontrar son el carrizo, los juncos, o tamarit.

En cuanto a la fauna, destacan los flamencos, principal atractivo de este parque, pudiendo encontrar hasta 2.000 ejemplares; o el zambullín negro, de los cuáles pueden llegar a haber unos 3.000 ejemplares. Por otro lado, también descubriremos otras especies aviares como la cigueñela, el tarro blanco, el aguilucho cenizco, la avoceta, el chorilejo patinegro, el carrán común, el charrancito y el acaraván. Si queremos ver las aves acuáticas, es imprescidible la presencia de un telescopio o unos prismáticos, ya que hay zonas que están restringidas al público.

Esperamos haberos suscitado interés para vistitarlas, pues merece la pena

¡Nos vemos en el siguiente post!